
En este nueva Esquerra Unida, ya vieja y envejecida, la pluralidad y la diferencia se machaca a golpe de grito; la diversidad se menosprecia y se ningunea y el aburrimiento, el gran hastío que desprende es como el viejo alcanfor que mata cualquier atisbo de nueva savia que pudiera acercarse.
Ya no hay ilusión, ni siquiera en quienes dicen creer en EU. El cierre de la Asamblea de ayer se hizo con 30 personas de las 510 convocadas. El resto se fue. Y había mayoría más que numerosa de los "afines" que tampoco aguantaron hasta el final. Ya no hay ilusión y un frío indiferente recorre cada decisión de esta organización, salvo cuando se trata de machacar al enemigo -los de Iniciativa o nosotros-; en ese momento, los silbidos, los insultos, las descalificaciones, los intentos de hacernos callar y, por supuesto, la falta de interés en escuchar -algo que ha venido ocurriendo desde que tenemos a la actual Coordinadora y a sus amigos en el gobierno de EU- son la tónica habitual de comportamiento.
A pesar de su palabrería, a pesar de la demagogia y el victimismo infantil, quien tiene el poder tiene la máxima responsabilidad de esta situación y de no haber conseguido, por interés en mantener e incrementar el enfrentamiento interno, establecer los cauces de diálogo y de consenso que eran norma de funcionamiento en otros tiempos. Hoy, cuando ya se han quedado solos en sus poltronas, cuando han conseguido desmotivar, desilusionar y desmovilizar a quienes aún creían en EU como fuerza política representante de la izquierda valenciana real ni siquiera su gente, salvo los 30 incondicionales, se queda a escuchar el discuros de cierre de la Asamblea de la actual Coordinadora.
Las más de 750 butacas vacías del cine Tívoli de Burjassot fueron testigos del momento. El más triste, el más lúgubre de la reciente historia de una organización que no será capaz de recuperarse de quienes la han llevado a las más bajas cotas de ética y dignidad.