Recuerdo nítidamente la semana posterior a la gran victoria electoral de José María Aznar del año 2000. Con más de 10,3 millones de votos y un grupo parlamentario de 179 diputados, la derecha de este país conseguía los mejores resultados de cualquier opción política en democracia hasta ese momento. Aznar había conseguido unificar el espectro político, atrayendo a su causa casi todo el apoyo electoral de opciones extremas (los diferentes partidos de la Falange o España 2000 obtuvieron resultados paupérrimos en todo el estado) y consiguió atraer a una gran parte del electorado de centro, muy desencantada con un PSOE liderado por Joaquín Almunia (hoy Vicepresidente de la Comisión Europea y Comisario de Competencia) inmerso en una grave crisis orgánica, ideológica e institucional recrudecida ahora tras la nueva derrota electoral de Zapatero frente a Rajoy.

Hoy, un año después de la victoria electoral de Rajoy, mayor aún que la de Aznar, el votante pepero parece no existir. Los casi 10,9 millones de votos que obtuvo el PP en las elecciones del 20 de noviembre de 2011 no responden a las permanentes reivindicaciones que, en materia de servicios y derechos sociales, se producen diariamente en prácticamente todo el estado por los duros recortes que significa la política económica y social de Rajoy y de la mayoría de los gobiernos autonómicos. No existen ni se convocan actos públicos de apoyo o reivindicación -recuerdo bien las del "agua para todos"- a las políticas del PP o manifestaciones de agradecimiento al gobierno por sus acciones. Como un azucarillo en agua caliente, los millones de votos de apoyo a la derecha, a esta derecha que, por fin, se ha quitado las caretas del centrismo moderado o del liberalismo, se han diluido en la nada del desencanto, del desengaño por las mentiras y de la indignación por la brutalidad de las medidas adoptadas. Rajoy parece haber dilapidado, en poco más de 12 meses, una gran parte de su capital político y ya no parece creíble que todo sea culpa de "la herencia recibida".
El año 2012 fue el año de los recortes .... este año 2013 será el año de padecimiento brutal de las consecuencias de esos recortes. Evidentemente, no serán los dirigentes del Partido Popular quienes viviran en sus carnes esas consecuencias sino la inmensa mayoría de personas de clase media, media baja y baja quienes vivirán y sufrirán la desaparición de las coberturas en sanidad, educación, empleo o prestaciones sociales. Esa misma gente que conforma la mayoría del centro ideológico que decanta, con su voto cada cuatro años, mayorías y miniorías parlamentarias que legislan y dictaminan el futuro de nuestras vidas.
Dentro de un año y medio aproximadamente habrá elecciones al Parlamento Europeo, al que con nuestra incorporación a la Unión cedimos una gran parte de capacidad y soberanía legislativa. Veremos qué hacen y a quien votan los mismos que han sido engañados y sometidos a la tiranía del capital en detrimento de las personas y de nuestro futuro. A fin de cuentas, todavía nos queda la capacidad de elegir el domingo de elecciones.
Feliz año nuevo!!!
Feliz año nuevo!!!
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