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BIENVENIDAS Y BIENVENIDOS A ESTE ESPACIO DE OPINIÓN PERSONAL SOBRE TEMAS POLÍTICOS DE ACTUALIDAD

Se puede rectificar el terrible error de Europa. Recordemos 1931


  Simon Jenkins, periodista y actual colaborador de The Guardian, The Sunday Times y la BBC, fue director de The Times y The London Evening Standard.

13 de mayo de 2012


Escribo desde Norteamérica, donde quienes se preocupan por Europa sólo tienen una pregunta: ¿Qué demonios pasa? ¿Qué es esta "crisis del euro" que no parece terminar nunca? ¿Qué le ha sucedido a Grecia, Portugal, Italia, España, Holanda y ahora Francia? ¿Es que nos hemos vuelto todos locos?

El economista Paul Krugman tiene una respuesta. Sugiere que Europa está hoy repitiendo la década de 1930 "con una fidelidad cada vez mayor en los detalles". Los gobiernos, afirma él, están "cometiendo un suicidio económico". [1] Cuando todos los principios económicos piden al tesoro que recupera el crecimiento, gaste, estimule, hinche y reconstruya la confianza, abogan por una austeridad aun mayor y unos presupuestos equilibrados, empujando a sus economía hacia la recesión. Actúan así no porque crean que la austeridad va a generar crecimiento, actúan así porque son prisioneros de un dogma fenecido, el apuntalamiento del euro.

Nada resulta más espeluznante que leer las crónicas de la economía europea de entreguerras, especialmente el idealista año de 1925, el del  "espíritu de Locarno". Fue entonces cuando el canciller de Exchequer [ministro de Economía británico], Winston Churchill, reintegró a Gran Bretaña al patrón oro. Los salarios se verían obligados a bajar para poder competir con Norteamérica y se recuperaría la estabilidad económica de la preguerra. Keynes alegó que esto era una locura. La libra se encontraba sobrevalorada en un 10% y el resultado consistiría en "el bloqueo de las exportaciones, desempleo y huelgas".

Churchill se equivocó y Keynes acertó. Seis años después, un gobierno laborista en minoría topó con el desplome financiero y cayó. En el verano de 1931, con el capital huyendo del país y los banqueros gimiendo por la austeridad, se formó un gobierno de coalición nacional y súbitamente se vino abajo el patrón oro. La libra se deslizó de 4,85 dólares a 3.40. Pese a las previsiones de catástrofe, el clásico histórico de Charles Mowat [2] sobre el periodo registra que "apenas se movió una hoja". No hubo revolución en las calles, y la devaluación no suscitó mayor interés "que un estornudo casual". En cuatro años, la producción industrial británica había aumentado un 25%, mientras que el desempleo caía de 3 a 2 millones.

La historia rara vez se repite, pero sus lecciones, sí. El Banco de Inglaterra y el Tesoro se encuentran atrapados en una ortodoxia similar a la de sus antecesores de la preguerra. Sostienen que la inflación es la mayor maldición que puede aquejar a la economía británica, y esto incluso mientras planifican el mayor derrumbe de la demanda que haya sufrido Gran Bretaña desde la guerra. Cuando se avienen a imprimir más moneda a modo de expansión cuantitativa, no se atreven a dejar que se filtre al consumo por miedo a la inflación. No se arrugan ni siquiera cuando cierra una cuarta parte de las tiendas de la calle mayor.  Actúan como médicos que dejaran a los enfermos en la nieve para ver quién sobrevive. Pero le echan dinero a los banqueros amigos y ven cómo desaparece en las fauces de directores y especuladores de paraísos fiscales. Y reparten miles de millones para apuntalar un euro del que ni siquiera son miembros.

Keynes tenía razón en 1925, y demostró estar en lo cierto en 1931. Las tasas de cambio flexibles constituyen una forma más indolora de forzar a la baja los costes laborales y promover el comercio que la austeridad gubernamental. La inflación supone un modo mejor de aliviar la deuda. El remedio de una demanda deprimida consiste en un aumento de la demanda, es así de sencillo. El riesgo de inflación en Gran Bretaña es actualmente trivial comparado con el de deflación y recesión. Y la moneda de Gran Bretaña puede flotar por lo menos. Imaginemos lo que sería formar parte del euro y tener que comerciar afrontando una libra con un valor probablemente un 20% más alto que hoy.

Apenas pasa un mes sin otra crisis del euro y más imposición de austeridad. Es como si Keynes no hubiera vivido nunca. Sin embargo, el agua se resiste a correr monte arriba. Los países gravosamente endeudados necesitan desde luego reestructurar su sector público a largo plazo – y tienen planes plausibles para llevarlo a cabo – pero no pueden pagar la deuda, a corto o a largo plazo, cuando están en recesión. Aumentar el desempleo y suprimir la demanda impide el crecimiento y no le resulta a nadie útil.

Peor todavía, la austeridad prolongada está minando la misma autoridad que se requiere para ponerla en práctica. Y cuando caen los gobiernos, no puede aplicarse ningún paquete. El mes pasado se obligó a Grecia a una suspensión de pagos de facto. ¿Quién compraría hoy bonos españoles? ¿Qué valor tiene un ministro de finanzas holandés? ¿A qué precio la firma de Nicolas Sarkozy en un acuerdo de rescate? Mientras el euro mantenga aherrojada la economía continental en la austeridad, no conseguirá nunca estabilidad política o un retorno al crecimiento.

El euro fue un sueño de Locarno. Era el último grito del siglo XX, que contemplaba un hermoso orden nuevo en el que banqueros y hombres de negocios, trabajadores y campesinos, caminarían hombro con hombro, cantando la Oda a la alegría. Todos los costes laborales se equipararían. Se produciría una integración fiscal y regulatoria en todo el continente. El euro abriría las puertas a unos estados unidos de Europa. Irlanda y Grecia serían a Alemania lo que Nevada es a Nueva York.  El euro apretaría y ensancharía a los pueblos de Europa hasta que fueran uno.    

Este concepto de unión debe contarse entre los grandes errores de la historia. Como otras visiones pancontinentales, ha demostrado no poder competir con el fuste torcido de la humanidad europea. Sus acólitos no pueden soportar el revisionismo o tolerar la disidencia.  Han llevado a Grecia al caos y a España a una grave depresión, con la mitad de sus jóvenes en el paro. A los eurócratas no les importa. Sus ingresos están seguros. No hacen más que danzar en torno al euro y exigir su sacrificio en sangre. Harán de todo, salvo admitir que estaban equivocados.

La única salvación que se ve en el horizonte es la democracia. La semana pasada, el electorado francés dijo que no a una mayor austeridad y el gobierno holandés cayó por las mismas razones. España se enfrenta a una crisis similar, y las calles de Atenas albergan peligros sin cuento. Hasta los sondeos británicos dejan ver un electorado al que no convence la longevidad de lo que con cualquier baremo sería austeridad suave. Los pueblos de Europa ya han tenido bastante. Resulta impensable la perspectiva de imponer a sus naciones las disciplinas presupuestarias exigidas para más rescates alemanes.

Europa necesita una reordenación colectiva de deudas, de suspensión de pagos y monedas que sea sencilla, de la noche a la mañana, siguiendo las líneas del acuerdo de Bretton Woods en la postguerra. Eurolandia debe contraerse de forma drástica y hay que recuperar las monedas flotantes. Debemos dejar limpia la pizarra. Se cometió un terrible error, pero puede corregirse, como en 1931. Como entonces, los sabihondos predecirán un desastre, pero yo apostaría lo contrario. Tras el ajuste, "no se movió una hoja… no pasó de un estornudo". Volveríamos entonces a la cordura. 

NOTAS: [1]Paul Krugman, “Europe´s Economic Suicide”, The New York Times, 15 de abril de 2012. [2] Charles Loch Mowat, Britain Between the Wars, 1918-1940, Cambridge University Press, Cambridge, 1955.

Traducción para www.sinpermiso.info: Lucas Antón

Colombia: paz lejana


Rodolfo Arango
06 Mayo 2012

Rodolfo Arango, profesor de filosofía política y del derecho en la Universidad de los Andes (Bogotá), es un filósofo internacionalmente reconocido y uno de los mas lúcidos y valerosos intelectuales públicos de la izquierda democrática colombiana.

 La historia se repite. El exterminio de la Unión Patriótica (UP) por la extrema derecha frustró la reinserción de la guerrilla de las Farc a la vida civil y política a principios de los noventa.
 
Dos décadas después, la “mano oscura” amenaza a los líderes de la Marcha Patriótica (MP). De cincuenta a ochenta mil se calcula el número de personas que se manifestaron intachablemente hace dos semanas en Bogotá por una salida pacífica al conflicto. No tardó mucho en que el jefe de escoltas del secretario general del partido comunista, Carlos Lozano, cayera asesinado, así como un importante líder regional luego del retorno a su tierra.

No parece que hayamos aprendido mucho de la traumática experiencia de la UP. Por tradición los enemigos de la paz han impedido a sangre y fuego la reinserción política de la insurgencia, no sólo por descreer de sus intenciones, sino por rechazar sus pretensiones de justicia social. A la guerrilla, por su parte, le ha faltado comprometerse con un proceso que busque el entendimiento mutuo, cree confianza y conduzca finalmente a la paz. La reciente retención del periodista francés calificado por las Farc como “prisionero de guerra” —a lo que éste contribuyó al portar uniforme militar en el operativo donde fuera “capturado”— no augura nada positivo en el camino de construcción de confianza entre las partes en conflicto.

Mucho valdría la pena que los promotores de la MP se preguntaran sobre la oportunidad de mostrar hechos políticos antes de que las Farc cesen el fuego e, incluso, firmen un acuerdo de paz. Sin duda tal exigencia supone altos grados de cordura y responsabilidad. La contención, cuando hay tantos factores fuente de protesta e indignación, no es fácil. No obstante, Piedad Córdoba, esa mujer valiente y aguerrida a quien debemos tanto en la liberación de los secuestrados y en la construcción de la paz, no parece valorar adecuadamente el peligro de la situación que amenaza con desatar un baño de sangre en la MP similar al ya vivido en el pasado por la UP. Bien valdría a la exsenadora recapacitar sobre la oportunidad del movimiento y sobre el peligro al que somete a sus seguidores cuando se confunde la presión política por un acuerdo de paz ambicioso con la expresión legítima y sentida de la indignación social.

Por su parte, el gobierno Santos reproduce los errores del gobierno Pastrana. El reformismo social con miras a dejar sin banderas a la guerrilla en una posible negociación, aunado a la profundización del modelo económico neoliberal, lo único que asegura es una creciente polarización y el alejamiento de cualquier paz duradera. El proyecto de reforma constitucional para aplicar temporalmente a guerrilleros y paramilitares las flexibles reglas de la justicia transicional más parece una caricatura cómica que un paso firme al estado de civilidad. Esto porque las guerrillas de las Farc y el Eln no parecen dispuestas a desarmarse y reintegrarse a cambio de becas y taxis. Las aspiraciones guerrilleras de reforma política y económica no se satisfacen con el ofrecimiento de las capitulaciones de Justicia y Paz. Mientras Uribe y los amigos del exterminio total comprenden la situación y azuzan a sus huestes para abortar el incipiente acercamiento entre las partes, el Gobierno parece dispuesto a permitir que se repita la historia de la UP con la MP. En ese escenario, la paz no podría ser algo más lejano.

Los presidentes ausentes


Desde las elecciones de noviembre no he vuelto a ver ni oir a Rajoy. Desde hace incluso más tiempo, no he visto ni oído al Presidente Fabra. Y con todo lo que está cayendo!!.

Uno, desmontando ladrillo a ladrillo, todo lo que tantos años y esfuerzos, tantos sacrificios y luchas, ha costado de montar. Cada viernes, Rajoy y sus secuaces ministros ejecutan, con admirable precisión de cirujano, cortes profundos que desangran y desvertebran los servicios públicos. Aquellos que representan no sólo la mayor y mejor expresión de lo que significa ser ciudadanos en un país desarrollado, sino que ejemplifican la solidaridad y contribución de todos al sostenimiento de personas y espacios que puedan atender al conjunto de la población, sin criterios discriminativos de ningún tipo. De lo poco que quede, si es bueno, lo malvenderán a algunos de sus amigos para que hagan negocio; si es malo, lo mejorarán con dinero público para malvendérselo después a alguno de sus amigos para que siga haciendo negocio.

Del otro, hace tiempo que no hay noticias. Entró, como siempre ha hecho, de segundón a coger el sillón del poder y ha cambiado las constantes reivindicaciones de su partido y su gobierno cuando mandaba Zapatero, a ser un perfecto y mudo seguidista de las políticas rajomerkelianas, aún a costa de negar hoy lo que exigían ayer con furibunda pasión (como la liberalización de la AP 7, por ejemplo).

En ambos casos, los presidentes demuestran su total desprecio a la gente, a la ciudadanía; demuestran que ni siquiera ellos confían en aquello que están haciendo porque no son capaces, desde la más alta instancia que la propia gente les puede conceder, ni siquiera de explicarles, de explicarnos, qué estan haciendo, por qué lo están haciendo y qué esperan conseguir. Es lo malo de ser presidentes de pacotilla cuyos hilos manejan, con su total consentimiento, otras instancias más altas. Y para eso no nos hace falta pagarles salarios a estos dos, verdad?


La renuncia del PP


El Partido Popular y su presidente ganaron las pasadas elecciones generales del 20 de noviembre. En el día del 37º aniversario de la muerte del dictador Franco, Mariano Rajoy se convirtió en el 6º Presidente de la democracia de este país, después de muchos meses de permanentes críticas contra el anterior gobierno de Zapatero y de realizar múltiples promesas que, viernes tras viernes, en cada Consejo de Ministros y en cada Real Decreto  -de los que firma el Borbón "arrepentido"- se transforman en papel mojado y pura mentira.

El PP y Mariano Rajoy se presentaron ante la sociedad como el remedio necesario, único posible, frente a la situación que el PSOE de Zapatero y Rubalcaba habían generado y mal gestionado. Hoy, casi 5 meses después, el PP y Rajoy han renunciado a ser aquello que prometieron ser. No es que hayan aceptado su incapacidad para resolver los graves problemas estructurales de una economía de ladrillo y pelotazo, de servicios temporales y especulación, de empresarios mal preparados y pésimos gestores y de sumisión a la banca. No es que hayan asumido que la crisis económica supera cualquier situación anterior y que no hay recetas válidas experimentadas anteriormente ni que las reiteradas ayudas a la banca privada y la desmantelación del "estado de bienestar" sean el camino correcto para superar y cambiar el rumbo actual. Tan sólo han renunciado a ser ellos mismos y se han transformado, ahora en el poder -el mayor que un partido político ha tenido jamás en estos últimos 37 años- en los dóciles perros de sus amos, meros ejecutores de voluntades ajenas y alienas que tan sólo pretenden cambiarlo todo para que todo siga como siempre; donde la aceptación de lo inevitable esté acompañada de la incapacidad de la reacción y donde solidaridad, servicio público y respeto hacia los más necesitados no sean más que palabras vacías.

El PP y Rajoy, pese a toda su cínica doctrina eclesiática de medio pelo, ganaron las elecciones generales, autonómicas y locales del año pasado para renunciar a gobernar y ser lacayos de la inequidad, la injusticia, la desigualdad estructural y la falta de escrúpulos y ética, personal y política. Era de suponer que pasaría así, pero qué triste es comprobar que la realidad supera la peor de las pesadillas.

Competencia


El otro día, en el homenaje a las víctimas del franquismo en el cementerio de Paterna, me acerqué a saludar a un viejo conocido, militante histórico del Partido Comunista y de Esquerra Unida. Su trayectoria política y personal, su compromiso con los valores de la izquierda siempre han sido intachables y mi respeto hacia él nunca, ni en los peores momentos de mi militancia en EUPV, ha disminuido un ápice. El recibimiento a mi saludo fue "ya me han dicho que te has pasado a la competencia". Quizás por rencor, quizás por ignorancia, quizás por preferir mantenerse engañado antes que dejar que la realidad de la historia golpee creencias y afinidades; puede que un poco de todas esas cosas fueran la causa de la respuesta. Dentro del cementerio, en un homenaje y reconocimiento a los luchadores respublicanos, no era momento de contestar. Pero el tiempo de silencio ya ha pasado.

No se si Compromís es competencia de EU. Ni lo se ni creo que tenga importancia alguna en estos momentos de negrura (más bien blavura) política. Ni creo tampoco que, a pesar de las historias personales que jalonan y determinan algunas de las decisiones que hemos tomado en los tres últimos años, Compromís y EUPV puedan, y deban, seguir caminos diferentes durante mucho más tiempo: la coyuntura económica, social, política y la falta de valores de los actuales gobernantes hacen prioritarias otras cuestiones antes que la innecesaria divergencia de la izquierda para derrotar el fascismo que nos invade.

Y, repito, he dicho de la izquierda. Porque tener carnet de Esquerra Unida / Izquierda Unida evidentemente no imbuye de "izquierdismo" o "progresía" a su poseedor/a, como, desgraciadamente, también pasa en Compromís. Pero si estar en la competencia es combatir el sectarismo, el cambalache, los comportamientos dictatoriales, los mercenarios, el despilfarro público o la ineptitud, efectivamente lo estoy. Porque quien se comporta de tales maneras no sólo no es de izquierdas sino que miente a quienes dice dirigir y representar. ¡Cuánto daño han hecho a la verdadera izquierda de este país sus propios dirigentes! ¡Cuánto capital humano y cuánto saber despilfarrado en pro de la mediocridad y mezquindad de unos pocos! ¡Que ciegos y sordos -no mudos, por desgracia- han sido muchos de los necios dirigentes ante los graves problemas de la sociedad, mientras dedicaban ímprobos esfuerzos a situarse en listas electorales en puestos de salida o garantizarse nóminas públicas tras las elecciones!

Los que se llamaban dirigentes de EUPV, a los que el conocido del cementerio continua siguiendo fielmente, siempre se han destacado por dos cosas: su innata capacidad de trabajo para seguir no trabajando mientras cobraban del erario público -eso que siguen criticando tanto de boquilla pero que, a lo Belen Esteban, por un puesto matan-; y su dedicación constante al confabuleo y conchabeo de prebendas y favores mutuos para seguir manteniendose en primera fila, pagando el precio que sea.

Ya he dado anteriormente las razones por las cuales muchos de nosotros no seguimos en aquella organización. No compartíamos los fondos y las formas de entender y hacer política de chanchulleo de aquellos dirigentes, más preocupados de salvaguardar su culo (y había muchos grandes culos que salvar) que en ser el referente político real que permitiera una transformación de la realidad social en que vivíamos y seguimos viviendo. A esos nunca les ha interesado que las cosas cambien porque sólo sirven para gestionar la mediocridad y la tristeza de sus vidas y siempre han pretendido tapar y oscurecer cualquier atisbo de luz y rebeldía que pudiera hacer ver a los demás la mortecina pálidez de sus caras grises. Pretendían -y lo siguen haciendo- hacer ver que todo cambia para que todo siga igual porque así, en la ceguedad de sus dominios, los viejos tuertos siguen reinando en poltronas apolilladas y raídas. Y perdieron, hace tiempo, la conciencia y la ética, el sentido de lo justo y de la equidad, de la dialéctica (la marxista y la de la calle, no tan distinta), el respeto a la divergencia, el gusto por la discusión y la confrontación, la belleza de lo distinto y el mestizaje en todas sus vertientes. Perdieron el sentido del ridículo y el honor de ser líderes de una fuerza que debería haber sido líder y paladín de la transformación social capaz de cambiar la pavorosa realidad, porque fueron y siguen siendo incapaces de ver más allá de su propio ombligo (algunos sólo mirándose en el espejo y con dificultad).

Y los que no compartimos esas maneras y modos de ser y vivir nos fuimos a otro lado. Donde el trabajo y las personas fueran respetados y valorados y las prioridades fueran las colectivas y sociales y no las personales; donde se vean las luces de la diversidad y la riqueza de la multiplicidad.

No se si estoy en la competencia de EU/IU. Comparto, como no podía ser menos después de  tantos años de militancia en el PC y en EU, muchos de sus planteamientos, críticas y alternativas, pero combato, allá donde se presenten, los sectarismos, los vetos y las exclusionies, tanto si las hace la extrema derecha o Gloria Marcos.

(Nota: Sobre Gloria Marcos y su estrecha relación con la derecha de este país pronto habrá que escribir un largo post que desenmascare su cinismo y su doblez)

No se si estoy en la competencia, pero no estaré en ningún sitio donde se aplique el despido objetivo, lo haga el gerente de una empresa o el mercenario político Ricardo Sixto que, como  responsable de organización de EU, no dudó en utilizar esta fórmula empresarial abominable y condenada por partidos de izquierda y sindicatos, para despedir a casi todos los trabajadores que podían dejar en evidencia su mediocridad e incapacidad de dirección y que, juicio tras juicio -pagado con dinero de la organización, evidentemente- fue incapaz de justificar la razón de tales despidos, perdiéndolos todos.

Porque si estar en la competencia es no estar en la misma organización que tenía en su Permanente a Marga Sanz, entonces Secretaria General del Partido Comunista del P. Valencià y actual Síndica del Grupo Parlamentario de EU, que con su cobarde silencio permitió y alentó el acoso laboral y personal que se hacía a los trabajadores de la organización, lo estoy.


Si estar en la competencia es no estar en la misma organización que Amadeu Sanchis, Rosa Albert, Ignacio Blanco, Alfredo Albornos o Antonio Montalbán, entre otros comparsas y peones necesarios para la ejecución de las directrices de sus jefes de filas, comportándose dentro peor que el peor de los empresarios, y fuera actuaran cínicamente arrogándose el título de defensores de los trabajadores, efectivamente lo estoy.

Porque si estar en la competencia es estar donde se combate la opresión, la injusticia, los comportamientos excluyentes y sectarios, el nuevo y el viejo fascismo reinventado, es muy posible que el viejo camarada del cementerio tenga razón y efectivamente lo esté; porque no hay otro sitio donde pueda estar sin convertirme en uno de ellos.

La importancia de las personas


Quizás, tan sólo quizás aunque a veces lo dude, la diferencia fundamental entre quienes nos decimos ser de izquierdas y los que están al otro lado, sea que anteponemos la persona, la ciudadanía, el ser, frente a cualquier concepto o elemento de otra índole. Que primamos -aunque no siempre sea factible o fácil de hacer- el bienestar personal, entendido desde la defensa de lo colectivo, de lo público, frente al individualismo y la competencia. Y en esa casi definición no deberían existir grados ni jerarquías. Cuando, en el ejercicio de la política, se piensan, escriben o ejecutan acciones en el ámbito institucional o social, siempre deberían estar enfocadas a ese objetivo sin importar quienes son o van a ser los beneficiarios de esas actuaciones. En ese ejercicio de representación y acción política, todas las personas deberíamos ser iguales y, por ende, igualmente importantes. Y si alguien, en el ejercicio de esa política, establece categorías y jerarquías personales se equivoca gravemente porque, entre otras cosas, dejará de hacer pedagogía política y de demostrar que -vieja frase de la izquierda- otra forma de hacer y entender la política, la sociedad y la gente es no sólo posible sino necesaria.

Sant Jordi


Bona diada de Sant Jordi !!!

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Ética


Supuestamente, en esta sociedad mercantilizada y capitalista, el éxito personal se mide, más o menos, por el grado de éxito social que tengas. Evidentemente, aquellas personas que sean deportistas de élite o grandes empresarios deben situarse en la parte alta de la montaña del éxito y del reconocimiento y, consecuentemente, son el espejo donde algunos -muchos- que comparten valores y objetivos, miran para seguir sus pasos.

En estos días hemos sabido que dos de estos iconos sociales no dudan en hacer trampas para seguir siéndolo.

A Gerardo Díaz-Ferrán, expresidente de la patronal CEOE, que se encuentra inmerso en un concurso personal de acreedores necesario, llevado a cabo por el juzgado de lo mercantil número cinco de Madrid, debido a la deuda multimillonaria contraída tras la quiebra de Marsans, su grupo empresarial, sólo le han encontrado 317 euros en las cuentas corrientes de Díaz Ferrán, y un único sueldo de 736 euros brutos durante un mes como administrador de la sociedad de Estaciones de Servicio Díaz Álvarez. También dispone de otros 15.000 euros en un fondo de inversión y otro de pensiones.
En este informe de la Administración Concursal no aparecen numerosas propiedades y activos de Díaz-Ferrán porque según la Fiscalía y la acusación, han sido transferidos a la empresa Posibilitum Business para evitar su embargo y el pago a los acreedores. En la denuncia presentada ante la Audiencia Nacional por cuatro grandes empresas turísticas se menciona que están en esta situación, tal y como adelantó la SER, un Rolls Royce Phantom; dos apartamentos exclusivos frente a Central Park en Nueva York; un yate de 27 metros de eslora; o un chalé de lujo en Calvià. También diversas empresas de Díaz Ferrán, entre ellas las consideradas de mayor valor como Parihol Inversiones o Holdisan.
La acusación particular afirma que Gerardo Díaz Ferrán y su socio en Marsans, Gonzalo Pascual, han llevado a cabo "un deliberado, sistemático, doloso y perfectamente planificado proceso de alzamiento y ocultación apresurada de sus bienes personales". 
Y todo esto lo hace uno de los máximos representantes de los empresarios españoles y europeos!.

Por otro lado, Dani Pedrosa fue detenido por hacer trampas en un examen para sacarse el título de patrón de yate. Debe ser que tanto aire en la cabeza le impide estudiar o que, por ser quien es, además de no pagar un euro a la hacienda española (es lo que tiene tanto patriotismo de pandereta y banderola mientras se tributa en Suiza) se cree que puede hacer lo que le da la gana en un examen de carácter oficial. Supongo que a mis alumnos les servirá de buen ejemplo para el futuro inmediato. Eso sí, dice que ha aprendido del error y que quiere "mirar hacia adelante". Quizás una temporadita estudiando en lugar de ir de motero chulito por ahí, plantando banderas de un país al que no contribuye en nada, estaría bien.

Si estos son los paradigmas del éxito, ¿qué podemos esperar de los demás?

Volver a los 17


Estoy leyendo algunos de los nombres de la nueva dirección del PSPV-PSOE y me ha entrado una morriña .... es como si me hubieran quitado 20 años largos de encima.

Volver a ver en el candelabro a gente como Ciprià Ciscar, Miquel Soler, Wilson Ferrús, Antonio Bernabé, Jesús ros o Juan Soto entre otros, me retrotrae a mis inicios en la política institucional, cuando este país no estaba gobernado por el PP, pero al que las políticas del PSOE de entonces entregó en bandeja de plata hasta nuestros días y más allá.

También recuerdo con cierta nostalgia todos los intentos, exitosos bastantes de ellos, de la dirección del PSPV de entonces, por eliminar del panorama político valenciano cualquier atisbo de opción política por su izquierda, bien el PCE, bien Esquerra Unida. Hoy, casi los mismos de entonces, bajo la dirección de su nuevo Secretario General, Ximo Puig, para el que, nadie se engañe, sólo el PSPV es alternativa al PP, vuelven a tomar las riendas del partido. ¿Habrán aprendido la lección o volverán a tropezar de nuevo con aquellas mismas piedras que nunca apartaron del camino de la transformación social? Esperaremos los cien días de rigor para ver hacia dónde caminan y con qué paso lo hacen.

Andaluces y asturianos


Elecciones autonómicas en Andalucía y Asturias. En unas, gana el PP pero casi seguro que no gobernará; en las otras, gana el PSOE y tiene también complicado formar gobierno.
 
En cualquier caso, qué alegría da ver que en ninguna de las dos comunidades autónomas hay mayorías absolutas que permitan los desmanes de otros lados (Madrid y Valencia sin ir más lejos) y saber que ambos partidos mayoritarios tienen la callada por respuesta cuando se formen gobiernos porque, presumiblemente, aquello que pudieran criticar es lo que hacen en el otro lado. Y mayor alegría aún ver y escuchar a la Cospedal y a Javier Arenas intentando digerir el fracaso en Andalucía. Es que me caen de mal ....

¿Cómo están ustedeees?

¿Cómo están ustedeees?
Gracias por hacernos reir

Hasta siempre

Hasta siempre
18/01/1915 - 18/09/2012

Gaviotas azules 20N

Gaviotas azules 20N

22 de Maig. Eleccions Municipals i Autonòmiques

NO ET LIMITES A CONTEMPLAR AQUESTES HORES QUE ARA VENEN.
BAIXA AL CARRER I PARTICIPA.
NO PODRAN RES DAVANT D'UN POBLE UNIT, ALEGRE I COMBATIU.

Vicent Andrés Estellés

Cap dona sola

Cap dona sola
Signa el manifest

Compromís per València

Compromís per València
Joan Ribó, candidat a l'alcaldia

Compromís x falles

Parte médico real

Parte médico real

III Jornades Territori Valencià i Canvi Climàtic

III Jornades Territori Valencià i Canvi Climàtic

09-12-1895 - 12-11-1989

09-12-1895  -  12-11-1989
Siempre en el corazón


Recortable

Recortable

Rita y los Palmeros

Rita y los Palmeros

Wanted

Wanted

Moda Camps

Moda Camps
... la moda que ya está aquí

Próximo estreno ......

Próximo estreno ......

Se lo ha ganado ....

Se lo ha ganado ....

No a la corrupció

No a la corrupció
noalacorrupció@gmail.com