
Con motivo del 70 aniversario de la proclamación de Valencia como capital de la II República Española, el hemiciclo del Ayuntamiento acogió ayer un homenaje a George Sossenko, brigadista internacional de origen ucraniano que participó en la guerra civil cuando contaba con 16 años de edad.
A la ceremonia, organizada por los grupos municipales de PSPV y l’Entesa, asistieron numerosos representantes de la política valenciana, entre los que se encontraban destacados dirigentes de ambos partidos como la coordinadora de EU, Glòria Marcos, el portavoz socialista en les Corts, José Camarasa, y los líderes de CC OO y UGT, Joan Sifre y Rafael Recuenco. El Partido Popular y la alcaldesa de Valencia Rita Barberá no asistieron al acto.
El hemiciclo se llenó de público, aunque los presentes no exhibieron ninguna bandera republicana. “Yo hubiese querido que este acto hubiera estado presidido por la alcaldesa”, declaró Antonio Montalbán, portavoz de EU, quién también señaló que para realizar el homenaje “hemos tenido que recorrer un largo camino”. El concejal socialista, Matías Alonso, fue el encargado de conducir el acto. “Qué mejor lugar para homenajear a George y a su mujer que el hemiciclo en el que hace 70 años se reunieron las Cortes de España”, declaró nada más empezar. Por su parte, Rafael Rubio, portavoz del PSPV, también lamentó la ausencia de Rita Barberá. “Alguien que parece estar todavía anclada en el pasado no ha querido estar aquí”, declaró.
Sossenko, de 86 años y que como Presidente de Veteranos por la Paz no falla a ninguna de las manifestaciones semanales que convoca contra «el Gobierno fascista de Bush, que invade paises para seguir en el poder», explicó que no ha venido a Valencia «a reabrir las heridas por la revolución que hubo aquí», ni tampoco «a pedir una pensión». «No queremos nada. Sólo el amor y el recuerdo del pueblo español por unos extranjeros que vinimos a luchar aquí por un ideal, por la libertad y la democracia que amenazaban la nube negra del fascismo de Hitler y Mussolini», dijo con lágrimas en los ojos.
Para finalizar, Rosana Pastor leyó un fragmento del discurso de despedida de Dolores Ibarruri de 1938. Los asistentes dedicaron un emotivo aplauso al homenajeado mientras éste alzó el puño y algún presente gritó “Viva la República”.
1 comentaris:
¿qué podemos esperar de esos que estaban allí guardando la compostura y no se atrevieron a alzar el puño?
creo que ese día en el ayuntamiento únicamente había un republicano, y se llamaba George.
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